Sigo con #RetoDibujoID sin faltar ningún día. Cumpliré mis 21 días
dibujando y la verdad es que engancha y necesito mi dosis diaria.
Esta
semana al reto le he sumado que los dibujos fueran digitales y así ir
praticando los tutoriales y los pinceles nuevos que me he descargado. No
todas las ilustraciones son 100% digitales pues es dificil prescinidir
del grafito y el papel, pero parece que la práctica hace la habilidad.
El primer día de la semana, el reto era un Vampiro con su castillo y la verdad es que hice lo primero que se me pasó por la cabeza pero digitalmente. El martes, la propuesta fue los músicos de Bremen
y aunque me encanta dibujar animales me rebelé y los dibujé como si
fueran personas. Cuando releí la historia de los hermanos Grimm y
recordé que los animales se escaparon de sus granjas por que iban a ser
sacrificados por ser demasiado mayores para las tareas que desempeñaban.
Así que hice a unos jubilados haciendo la famosa torre de los músicos
de Bremen. ¡Ellos pueden!
El miércoles fue la sirena,
aquí me esmeré con la técnica digital y lo hice desde cero en el
ordenador, con este dibujo aprendí mucho con los pinceles y su
configuración. Me basé en fotos del fondo submarino y una chica
buceando, por eso la luz está más conseguida. Disfruté mucho haciendo a
la sirena miope. Merlín fue el jueves y tuve el tiempo justo pero la idea de hacer la maleta como Merlín el encantador de Disney
me inspiró hacer un producto: iMerlin, Hokiti Pokiti. Ilustración de
producto sencilla pero transmitía la idea y era un auténtico mago.
El viernes echaba de menos a la niña que tanto me había inspirado la semana pasada, así que el montruo fue cosa de ella.
Terminé el curso escolar haciendo un mural colectivo con los de 5 años y ahora en Ilustratour'14 me ha tocado hacer un mural colectivo con el taller de Ricardo Cavolo. He podido experimentar lo que les hago pasar a mis alumnos trabajando codo a codo con los demás en tamaños más grandes de los habituales y debo reconocer ¡qué es algo fantástico! Seguiré organizando trabajos murales año tras año.
Cavolo nos propuso hacer un retrato o autoretrato a su estilo: hacer la cara y contar en su interior por medio de tatuajes su historia, su forma de ser, lo que le gusta, lo que no... Yo decidí basarme en la anécdota de un alumno que todo lo pierde y ni se entera hasta que llega a casa y su madre le dice: "Dónde está el plumas... y la bufanda y el gorro!!!!" Creo que este año la caja de objetos perdidos llevaba su nombre. Así que retraté al niño en cuestión y narré mediante imágenes un día de su vida donde su claro objetivo era no perder la mochila y debo deciros que ¡lo consiguió!
Aquí os dejo las imágenes del retrato del niño y a continuación la evolución del mural colectivo: Caras cavolianas con nuestros retratos en su interior.
Mis compis de mural son: Félix, Alejandro, Leti, Fran, una sra. francesa, Paz, las Lauras, Andrea, Nadia y Anica. ¡Muchas gracias a todos, me ha encantado pasar esta semana con vosotros!
Ya va hacer un año que hice esta invitación de boda para unos amigos
de la cual estoy muy orgullosa y no la había puesto todavía en el blog...
La
idea era de ellos, ¿qué mejor manera que una receta para la unión de
dos personas? Además de ingenioso era divertido, cualquier persona que
les conociera entendería que ingrediente pone cada uno al pastel y así
daban una patada a las clasicorras invitaciones con tipografías
"elegantes" en tonos vino burdeos o azul prusia.
Fue la primera carta que recibí en mi casa nueva! Qué ilusión que no fuera una factura.
Lo bueno de esta profesión es lo diferentes que son unos pedidos de otros y la diferente ilustradora que sale de ti; y con ello, lo que se aprende.
En estas semanas he trabado en una portada de una tesis doctoral sobre nanomedicamentos y medicina regenerativa (toma ya!), un mueble con perspectiva isometrica y proporcionado a medidas reales y por último, un trabajo personal, que era para un regalo. La verdad es que si ahora un editor me viniera con la preguntita: "pero tú... ¿quién eres de estas 3? Yo diría: ¡LAS 3! (¿por qué tengo que elegir?)
Cloe es la mejor amiga de Minguito, el protagonista de mi álbum ilustrado "La Pura Verdad".
Tiene 6 años y le encanta la fruta fresca y el chocolate. Siempre va
despeinada y tiene un superpoder: la goma de su coleta siempre está
apunto de caerse y nunca jamás la pierde.
Y aunque Minguito tiene
muchos amigos a medida que leo el cuento, veo que Cloe va teniendo
muchos admiradores, tanto niños (vaaale, más de las niñas) como adultos.
Su superpoder les hace partirse de la risa o decir: "¡su madre tiene
que estar muy contenta!". Espero que os caiga tan bien como a mí.
Después de un año de Máster de i con i, ya puedo decir que tengo
mi primer álbum ilustrado terminado. Este último mes, todo este trabajo se ha visto
recompensado con creces.
Una vez terminado, decidí testearlo con mis alumnos
y ver sus reacciones, pues ellos son sinceros, es la pura verdad. Y no os voy a
engañar, el día antes estuve más nerviosa que para la presentación final del Máster.
La clase empezaba como cualquier día pero... Hoy toca cuento¡Bien!¿Cómo se llama? Ese yo no lo conozco… Lo
más importante era no desvelar que lo había hecho yo, pues en alumnos de 6
años, es como comprarles. Así que empecé a leer:
¡LA PURA
VERDAD!
Todas las
especies que aparecen en el libro no han sufrido ninguna alteración producida
por la imaginación. 100% reales...
El silencio fue sepulcral, es cierto que con otros
cuentos también había conseguido ese efecto, pero esta vez era mi cuento y los pelillos se me estaban
poniendo de punta. Cada vez que salía un animal nuevo se morían de ganas de
saber sus características y de que leyera la tarjeta.
- ¿Pero
son de verdad? - preguntó uno niño.
- ¡Ella
dijo que era la pura verdad! - contestó otro.
Ellos no se daban cuenta de lo que yo estaba
sintiendo al ver que lo entendían y se entusiasmaban con los detalles que yo
había dejado escondidos.
- ¡¡JAJAJAJA!! ¡¡Me encanta el súper poder de Cloe!!
Cuando vieron las guardas finales me pidieron que
repasáramos los animales que habían salido y leyéramos sus nombres científicos,
lo cual fue unas risas para todos pues ni yo era capaz de leer: Paedophryne
Amauensis o Pharomachrus Mocinno; llegamos a la conclusión de que menos mal que
existe el nombre vulgar.
Como soy la profe de pintura de diferentes clases,
leí el libro en varias y funciono muy bien. Los de 6 años
entendían todo y los de 4 disfrutaban más de los animales que de lo que en
realidad estaba ocurriendo, aunque sentían gran empatía con el protagonista y
los animales enjaulados.
En una de las clases ocurrió algo sorprendente. Los
de 1º E.S.O. tuvieron que pasar por mi clase para llegar a la suya por un
problema de logística. Al ver que llegaban pronto, me pidieron esperar mientras
escuchaban el cuento que estaba a punto de empezar. Yo aluciné y dudé si
dejarles, pues estoy acostumbra a mis alumnos de 4 y 6 años y los de 12, en
ocasiones, son muy gamberros y sólo quieren llamar la atención. Así, que con
cara amenazadora y muy seria les dije: SI
OS QUEDÁIS ES PARA ESCUCHAR. CUALQUIER TONTERÍA, OS LARGÁIS. No sé si fue
la amenaza o bien, les gustó. Tanto los alumnos de 4 como los de 12 años,
estuvieron escuchando y participando. Al terminar, los mayores se pusieron de
pie para irse a su clase mientras decían:
¡Joe, como mola! ¡Yo quiero un axolote! ¿Y el pulpo dumbo qué? Ese molaba mucho...
¡Ciao Elisa! Fue genial poder ver también la reacción de los mayores.
Durante todo el día fue como estar en una nube, sin pensar que al día siguiente habría más: pues hubo una clase que me pidió que lo
volviera a leer mientras merendaban y un alumno me dijo que su padre le había
prometido que se lo iba a regalar, y ya terminé de alucinar cuando después de
navidades la mayoría recordaba el cuento y su título.
Aunque luego lo he enseñado a mis alrededores y ha
gustado mucho (ellos si sabían que era mío), para la reacción de mis alumnos no tengo palabras; ha hecho que el año de máster haya merecido (aún más) la
pena, esa sí es la pura
verdad.
El otro día en el taller de Èmilie Vast,
al ver este ejercicio, se me propuso poner una regadera regando la
casa, para que la casa creciera por algo; pero más tarde Gustavo Puerta
me propuso que fuera una bruja con una varita la que la transformara y
me hizo más gracia. Aquí está el resultado.